Este vino nace en temporada invernal. Mientras el equipo agrónomo caminaba el viñedo ultimando detalles para la poda, fueron sorprendidos por las plantas de Albariño, donde encontraron racimos de segunda floración con gran potencial y complejidad.
Después de una cuidadosa separación manual de cada una de las bayas del raquis del racimo, se fermentó con sus pieles durante 15 días, con posterior maceración en esas pieles durante varias semanas.