Viñedos2019-08-16T09:51:49-03:00

El Vallecito

Puerta del Abra cuenta con un viñedo en una zona privilegiada y única de Argentina, ubicado entre dos sierras en la localidad de Balcarce que pertenecen al sistema de Tandilia, una formación de 480 millones de años de antigüedad.

Las principales diferencias con el mundo vitivinícola tradicional son tanto el origen, como el suelo. Su ubicación en el sudeste de la provincia de Buenos Aires, desafía lo establecido alejándose de las clásicas regiones vitivinícolas del país. La presencia de calcáreo originado por restos de fósiles marítimos, la influencia oceánica, y el clima, son el complemento perfecto para el desarrollo de productos únicos y de calidad inigualable.

En un comienzo se contó con el Ing. Tommy Hughes, quien guió las primeras decisiones en cuanto a dónde y de qué modo desarrollar el viñedo. Así fue que, luego de viajar a la zona, encontró en “El Vallecito” un entorno paisajístico único con la presencia de la sierra y el viento primaveral, que luego de las lluvias, garantizaba la ventilación y sanidad de las plantas de vid.

Acompañando el crecimiento del viñedo, con el objetivo de lograr un mayor conocimiento del terroir, recopilamos información climática de la región y del mismo establecimiento. Tras un análisis exhaustivo de muestras tomadas en el lugar, las conclusiones apuntaron a que el terroir del Vallecito tenía grandes similitudes con la zona de Champagne, en la Borgoña francesa. La presencia de calcáreo activo, elemento clave y difícil de encontrar en otras regiones, aporta al vino mineralidad y características singulares.

Inicialmente el proyecto contó con los varietales tintos Merlot, Tannat, Pinot Noir y Cabernet Franc (elegidos por sus ciclos cortos), Bonarda y Malbec (elegidos por su preferencia) y una sola variedad blanca, Chardonnay. Luego en 2014, contamos con la colaboración de Lydia y Claude Bourguignon, fundadores del LAMS (Laboratorio de Analisis Microbiologicos de Suelos), especialistas en el estudio de los perfiles de suelos cultivados con el fin de restablecer la biodiversidad para optimizar la calidad y tipicidad de la uva, y consecuentemente, del vino. Por la conjunción de clima y relieve, se resolvió que lo ideal para el lugar sería la producción de vinos blancos como Chardonnay y Chenin Blanc, y la producción de espumantes. Por ello, es que se amplió el proyecto, incluyendo además de esos varietales, el Riesling, Sauvignon Blanc, Gewurztraminer y Albariño; cada una de ellas en años diferentes. Con las vinificaciones realizadas y luego de varias pruebas, resolvimos poner énfasis en la producción de vinos tintos y espumantes de máxima calidad.

Hoy el viñedo cuenta con un total de 11 hectáreas entre Tannat, Pinot Noir, Cabernet Franc y Bonarda para los tintos, y Riesling, Albariño y Gewurztraminer para la producción de vinos blancos. Chardonnay y Pinot noir se usan para la elaboración de espumantes.

El clima del lugar favorece la producción de uvas que logran un buen equilibrio de acidez y azúcar a la madurez. La temperatura durante la estación de crecimiento oscila entre los 29°C durante el día y 14°C durante la noche, generando una amplitud térmica ideal para el desarrollo del potencial de cepas tintas y blancas.

El factor viento presenta ciertos beneficios, como la sanidad y el ambiente seco, pero también presenta ciertos desafíos. Debido a que golpeaba los brotes tiernos, fue que tuvimos que incluir las mallas plásticas para proteger las plantas. Asimismo, todas las hectáreas son regadas con sistema de riego por goteo y un sistema de aspersión antiheladas que se mantienen por medio de un reservorio artificial de 5.000.000 de litros de agua.

La cosecha en El Vallecito es realizada por sector ya que a través de mapeos de electroconductividad, seguido de 23 calicatas en puntos de diferentes sectores, se concluyó que el suelo cuenta con sectores con calcáreo macizo, otros con calcáreo disgregado y áreas de suelos profundos y sin calcáreo.

De este modo, es que los vinos que se obtienen de esta región sorprenden a todos: los tintos con un color intenso, aromas minerales y muchísima fruta. Los blancos obtenidos son de una complejidad aromática, mineralidad y singularidad muy promisoria. De aquí se obtienen caldos base para espumantes que llegan a un equilibrio de azúcar, acidez y ph en forma natural, sin necesidad de correcciones.

El viñedo está en camino de convertirse en biodinámico. En Puerta del Abra buscamos reducir la demanda de tecnología en la producción, respaldándonos en la sabiduría de la naturaleza y todo lo que tiene para ofrecernos, acompañando los procesos con la premisa de minimizar el impacto ambiental, generar biodiversidad, y preservar los recursos a través de su uso eficiente.  Con la integración de procesos biodinámicos, buscamos valorar el aporte del ambiente a nuestro trabajo. El arduo trabajo que realizamos para cuidar y potenciar nuestro terroir y el respeto por la materia prima se refleja en el producto final, que expresa una pureza difícil de encontrar.